miércoles, 23 de mayo de 2012

About this Blog/ Sobre el blog

  
“The mouths of time tell of the journey.” This line, like many from writer Eduardo Galeano’s career dedicated to showing us that we are time’s voices, is a founding premise of this blog. This is a digital space dedicated broadly to the stories that we humans tell, and specifically to a particular place in a particular time: El Salvador, 2012. 

"Las bocas del tiempo cuentan el viaje". Esta línea, como tantas de la carrera que el escritor Eduardo Galeano dedica al comprobar que nosotros somos las voces del tiempo, es una premisa fundadora de este blog. Este es un espacio digital dedicado en líneas generales a las historias que nosotros los y las seres humanos contamos, y específicamente a un lugar particular en un tiempo particular: El Salvador, 2012.  

Stories are revelatory and powerful. We use them to make sense of our lives. We use them to connect with other people, to share universal experiences like love, struggle, suffering, joy. They reveal who we are. When we repeat these stories sufficiently, they become something called a “social narrative”—an explanation of how our world works, and why. For example: “If you work hard, it will bring you positive results.” Another: “Weapons make us safer.” Social narratives are explanations that we generally accept and with which we make decisions, both on a personal level and in terms of public policies. And this is where they become powerful: most everything that we accept as a basic fact about society once started as a story, and will end as one. The earth was once flat. A man called King was once divinely inspired and infallible. Narratives may seem flimsy from the outside looking in, but once they have even subconsciously gripped a society, they become truth for whole generations of people. Today, we continue to operate on social narratives. It is according to the stories we are hearing, and those we are telling, that we build our world day after day. But as our world evolves, our analysis of it must also: we can—and we should—review our social narratives often.  

Las historias son reveladoras y poderosas. Las ocupamos para dar sentido a nuestras vidas. Las ocupamos para crear nexos con otras personas, para compartir experiencias universales: amor, lucha, sufrimiento, alegría. Revelan quienes somos. Cuando repetimos las historias lo suficiente, se convierten en algo que se llama una narrativa social-- una explicación de cómo funciona el mundo. Por ejemplo, “Si trabajas duro, te traerá buenos resultados.” Otra es, “Las armas nos hacen más seguros.” Las narrativas sociales son explicaciones que generalmente aceptamos y sobre la base de las cuales tomamos decisiones tanto al nivel personal como al de políticas públicas. Y aquí es donde agarran poder: la gran mayoría de verdades básicas sobre la sociedad comenzaron como una historia, y así terminaran. El planeta tierra hace tiempo era plano. Un hombre llamado Rey una vez era infalible e inspirado por dios mismo. Las narrativas pueden parecer pocas solidas viendo desde afuera, pero una vez que se han apoderado de una sociedad, aun subconscientemente, se convierten en la verdad para generaciones enteras de personas. Hoy seguimos operando según nuestras narrativas sociales. Según las historias que nos cuentan, y que les contamos, construimos nuestro mundo día tras día. Pero en la medida que vaya evolucionando nuestro mundo, también hay que ir evolucionando nuestro análisis de él, repasando con frecuencia las narrativas que manejamos.  

The seven billion of us who share planet earth today are living a moment of human history marked by economic crisis and wide-scale environmental damage. As a response, many of us are organizing ourselves in our communities, discarding obsolete narratives and constructing new ones. We are becoming a transnational movement that manifests itself differently around the globe: the Arab Spring, Occupy, the Indignados, millions of local collectives. The creative energy we’re releasing is building a new road to the future of our planet. 

Los siete mil millones de nosotros que compartimos el planeta tierra hoy en día estamos viviendo un momento en la historia humana marcado por crisis económica y daño medioambiental generalizado. Como respuesta, muchos de nosotros nos estamos organizando en nuestras comunidades, desligándonos de narrativas obsoletas y construyendo nuevas.  A medida que nosotros nos estamos convirtiendo en un movimiento transnacional que se manifiesta en maneras diversas alrededor del globo: la Primavera Árabe, Occupy, los Indignados, millones de colectivos locales. La energía creativa que liberamos va dejando un nuevo camino hacia el futuro del planeta. 

Many of the strongest voices—those which speak with already too much experience of suffering and struggle—come from the transnational organized population that lives in the Global South. They come from places like El Salvador.

Muchas de las voces más fuertes, que cuentan ya con demasiada experiencia del sufrimiento y lucha, vienen desde la población transnacional organizada en el sur global, de lugares como El Salvador. 

For example, one social narrative that still dominates in some countries is, “War makes us safer.” Salvadorans who have survived a war, and who still live with its consequences, know this is not true—and they speak. They speak with personal testimonies, with protests, with millions of tiny daily actions in favor of life, with fields full of organic seeds because they will never again lose site of the treasure that is their land. They tell stories of survival and celebration amidst crisis. Salvadorans organize around these narratives. And with each added voice, their power grows.  

Por ejemplo: una narrativa social que todavía domina en algunos países es: “La guerra nos hace más seguros”. Los y las salvadoreños que han sobrevivido una guerra, y que hoy en día siguen viviendo con las consecuencias, saben que no es así, y lo cuentan. Lo cuentan con testimonios, con protestas, con millones de pequeñas acciones diarias a favor de la vida, con milpas llenas de semillas orgánicas porque nunca jamás se van a perder la vista del tesoro que es su tierra. Cuentan historias de sobrevivencia y celebración en medio de crisis. Los y las salvadoreños se organizan alrededor de estas narrativas, y con cada nueva voz, crece su poder.  

We need not wait to be siphoned headlong into shipwreck with today’s powers-that-be. Millions of us around the planet are telling new stories; stories that help us sift through what is no longer relevant, and to identify what is precious to us. Welcome to this small space dedicated to collecting stories from a country rich in them. I only ask that you share these stories along with your own, and in doing so, take your place amidst the voices of time. 

No necesitamos esperar hasta que los frecuentemente llamados "poderes mundiales" hayan desgastado el mundo al punto de naufragio. Millones de nosotros estamos contando nuevas historias; historias que nos ayudan a tamizar, a echar lo irrelevante y mantener lo valioso. Bienvenido a este pequeño espacio dedicado a recoger las historias de un país rico con ellas. Solo pido que vos compartas estas historias al lado de las tuyas, y al irte contando, que tomes tu lugar entre las bocas del tiempo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario